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Conexión emocional en los niños

Dra Janitzio Lopez Ruiz. Pediatra.

¿Por qué se hace tanto énfasis en los últimos tiempos sobre la conexión con nuestros hijos? ¿Será que los abrazos están en peligro de extinción?

 

La crianza respetuosa nos invita a establecer límites basados en el respeto mutuo, incluso respetando si a un niño le gusta o no dar abrazos en un momento determinado.

 

La conexión emocional va mucho más allá de romantizar la maternidad o paternidad; es un vínculo vital y una herramienta que los niños necesitan para la vida, permitiéndoles descubrir la esencia humana que nos convierte en seres altamente sociables.

 

El camino hacia la autonomía progresiva

 

Ayudarlos a identificar sus emociones (🙂 🤨 😒 ☹️ 😔 😤 😂) les permite:

  • Conocerse a sí mismos.

  • Aprender a respirar y tomar una pausa.

  • Respetar cada uno de sus estados de ánimo.

 

Al validar lo que sienten, comenzamos a fomentar en ellos una autonomía progresiva, donde el niño es capaz de reconocer y gestionar su propio mundo interno.

 

Si un niño está feliz, es fácil notarlo: se vuelve saltarín, juguetón y sumamente sociable. De la misma manera, es sencillo identificar a un niño molesto cuando frunce el ceño, cruza los brazos o se pone rígido. Nuestro deber como adultos es aprender a leer estas señales y ayudarlos a comprender lo que están experimentando.

 

Acompañar en lugar de reprimir

 

A menudo, el adulto —al poseer mayor fuerza física y un tono de voz más imponente— puede caer en el error de creer que reprimiendo el enojo del niño, este desaparecerá. Es en ese preciso instante cuando más debemos ayudarlo a conocerse y empatizar con él.

Podemos decirle con calma que su enojo es real, que es válido sentirse así, pero que pasará, porque las emociones son transitorias y, si se les da su espacio, terminan diluyéndose.

¿Por qué es tan importante ayudarlos a reconocer sus emociones? Porque de esta manera disminuimos sus niveles de frustración, prevenimos conductas violentas y les brindamos un sostén emocional en los momentos en que más nos necesitan.

 

Lo que nos enseña la neurociencia

 

La neurociencia infantil respalda la importancia de los vínculos afectivos entre padres e hijos. En un mundo saturado de distracciones cibernéticas, necesitamos mirarnos a los ojos más veces al día. El objetivo es construir puentes de comunicación verbal y no verbal, fortaleciendo los lazos a través del contacto visual y el juego real.

 

No es lo mismo lanzar una pelota virtual con un solo dedo sobre una pantalla táctil, que tocar una pelota redonda, sentir sus texturas, arrojarla y poner en movimiento todo el cuerpo para ir tras ella.

 

¡Qué diferencia tan grande! Es completamente necesaria esa comunicación afectiva que nos invita a conectarnos con nuestros hijos a través de la mirada, el juego y, por supuesto, de esos abrazos genuinos que verdaderamente llenan el alma.

-Dra. Jany, Pediatra